Publicado en el diario Por Esto!
Lunes 19 de mayo de 2008
IMPACTO AMBIENTAL
La amenaza de Flamingo Lakes
Juan José Morales
Una nueva amenaza se cierne sobre los frágiles ecosistemas de la zona costera de la península de Yucatán: el gran conjunto turístico residencial —para propietarios extranjeros, naturalmente— que, con el nombre de Flamingo Lakes, una empresa norteamericana ha comenzado a construir sobre casi 900 hectáreas al noreste de Mérida, en el municipio de Dzemul y cerca del puerto de Telchac y de la zona arqueológica de Xcambó. El nombre proviene del hecho de que en las vecindades hay lagunas costeras y una importante concentración de flamencos.
El proyecto incluye un gran campo de golf, y como se sabe, tales campos implican una severa deforestación. Para construirlos, la vegetación es materialmente arrasada, árboles y arbustos se talan casi en su totalidad, se elimina la vegetación herbácea y el terreno se cubre de césped, con algunas áreas arenosas. Eso, por supuesto, es mortal para la fauna que depende de la flora silvestre.
En el caso de Flamingo Lakes, se afectará —se señala en la carta que un grupo de científicos está haciendo circular para pedir que se detengan las obras— “uno de los ecosistemas más importantes de la región peninsular y del estado desde el punto de vista de la biodiversidad y la biogeografía, destacando por su riqueza de flora y fauna endémica (incluyendo muchas especies catalogadas como prioritarias en la NOM-059), por albergar las únicas localidades conocidas para muchas especies de plantas en la península, así como por su buen estado de conservación.”
Agrega el documento que estudios científicos realizados durante los últimos 50 años demuestran que “los ecosistemas que se encuentran en los bordes costeros del estado de Yucatán han conformado un corredor biológico para muchas especies de flora y fauna. Esta zona es de primordial importancia para la sobrevivencia y conservación de poblaciones de felinos como el ocelote, el tigrillo, el yaguarundi y el jaguar, especies que están gravemente amenazadas por la pérdida de cobertura vegetal en la región central del Estado y que encuentran en este corredor un refugio.”
Lo más grave del asunto es que la Semarnat dio luz verde al proyecto Flamingo Lakes a sabiendas de lo anterior, y pese a que la Secretaría de Ecología y Desarrollo Urbano de Yucatán, la de Obras Públicas, el Centro de Investigación Científica de Yucatán, Pronatura Península de Yucatán y la Unidad Técnica Regional Peninsular del Corredor Biológico Mesoamericano, han señalado que ese desarrollo turístico no es ambientalmente viable.
Se trata, en pocas palabras, de un verdadero atentado contra la naturaleza, que se suma a otros desarrollos inmobiliarios que durante los últimos tres años han puesto en grave riesgo la integridad del corredor biológico costero yucateco. El cambio radical de uso de suelo y la consecuente pérdida de hábitat natural y de biodiversidad que implica —subrayan los investigadores— vendrá a agravar más todavía la situación. Por ello, en su misiva, dirigida al delegado de la Semarnat en Yucatán, Ernesto Alonso Manero Moreno, le solicitan, “con fundamento en la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, nos informe por escrito las razones que llevaron a la aprobación de dicho desarrollo turístico, aún cuando los estudios técnicos han señalado la inviabilidad ambiental del mismo y numerosos estudios científicos resaltan la importancia de la zona afectada para la conservación de la diversidad biológica y la integridad ecológica del Estado, para las cuales dicho desarrollo representa una seria amenaza.”
La carta —a la que se están sumando numerosas personas preocupadas por estos hechos— tiene fecha 6 de mayo. Hasta ahora, que sepamos, no ha habido respuesta del delegado.