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Publicado en el diario Por Esto!
Lunes 28 de julio de 2008

IMPACTO AMBIENTAL
La última de las siete Dollys
Juan José Morales

Dolly —tormenta tropical cuando haceunos días cruzó la península de Yucatán, huracán al llegar a Tamaulipas y Texas— fue el séptimo fenómeno de este tipo con tal nombre a lo largo de más de medio siglo, y el segundo en tocar tierras mexicanas. Pero probablemente será el último así llamado.

En efecto, antes que esta, hubo otras seis Dollys. La primera, en 1953, afectó —aunque muy levemente— las islas Bermudas. De las cinco siguientes, sólo una, la de 1996, entró a tierra, y curiosamente, nació y se desarrolló  de manera muy parecida a la Dolly de estos días, siguió una trayectoria similar y azotó tanto a la península de Yucatán como la costa mexicana del Golfo.

Aquella Dolly nació a partir de una onda tropical formada el 9 de agosto de ese año frente a la costa occidental de Africa que, tras cruzar el Atlántico y entrar al Caribe todavía en calidad de depresión tropical, se intensificó hasta alcanzar categoría de tormenta el día 19, y por lo tanto se le asignó un nombre. Finalmente, ascendió a huracán categoría 1 —la de menor intensidad, con vientos apenas superiores a 120 kilómetros por hora— y llegó a la costa al noreste de Chetumal.

No tuvo mayores consecuencias —de hecho casi nadie lo recuerda— y se debilitó al moverse sobre tierra mientras cruzaba la península. Pero al entrar al Golfo frente al litoral de Campeche y recibir nuevamente energía térmica de las aguas marinas, recobró su potencia. Finalmente, entró a tierra el 23 de agosto entre Tuxpan y Tampico, con vientos de 135 kph, y comenzó a desvanecerse, aunque sus restos alcanzaron todavía a llegar hasta el Pacífico, en el otro lado del país. Pese a que no alcanzó mucha fuerza, causó severas inundaciones y dejó importantes daños materiales, 35 mil damnificados y 14 muertos en Veracruz y Nuevo León.

La Dolly de 2008 también surgió de una onda tropical formada —el 13 de julio— al otro lado del Atlántico, que llegó al Caribe una semana después como una vigorosa depresión tropical que ya preocupaba a los meteorólogos por su potencial para convertirse en tormenta. Eso ocurrió el 20 de julio, cuando sus vientos superaron los 60 kilómetros por hora y por tanto pudo ser catalogada como tormenta y bautizada. En ese momento se hallaba 365 kilómetros al sureste de Cozumel y al día siguiente llegó a tierra en la zona de Cancún, mucho más al norte que su predecesora de 12 años atrás, aunque sin haber llegado a ser huracán y un tanto desorganizada. Por eso, más que daños, solamente causó molestias con sus copiosas lluvias.

Lo serio vino después, cuando —ya en el Golfo— se fortaleció y se convirtió en huracán. A las 9 de la mañana del día 23 —mientras se aproximaba a la frontera entre México y Estados Unidos, al norte de la cual finalmente impactó— alcanzó por breve tiempo la categoría 2, con vientos de hasta 160 kph. Lo demás ya es conocido, y no vamos a detallarlo.

El hecho de que haya habido tantas tormentas y huracanes llamadas Dolly, se debe a que la Organización Meteorológica Mundial bautiza a estos meteoros conforme una lista previamente elaborada en la cual se alternan nombres femeninos y masculinos en orden alfabético, a partir de la A y hasta la W, (las letras Q, U, X, Y, Z no se incluyen debido a que pocos nombres empiezan con ellas). Originalmente, por cierto, sólo se empleaban nombres de mujer, hasta que las feministas protestaron. Hay en total seis listas, que se utilizan sucesivamente, de modo que los nombres se repiten una y otra vez cada seis años. Como la D es la cuarta letra del alfabeto y en cada temporada por lo general hay al menos nueve tormentas y huracanes, es casi obligatorio llegar a Dolly.

Pero si algún huracán resulta especialmente destructor, se elimina su nombre y se reemplaza por otro que comience con la misma letra. Curiosamente, aunque la Dolly de 1996 dejó una estela de destrucción y muerte, no se le retiró de la lista. Quizá porque los muertos no eran norteamericanos y las casas y los sembradíos devastados eran de indígenas mexicanos. En cambio, la Dolly de estos días, si bien sólo causó una muerte, sí afectó a los Estados Unidos, así que seguramente su nombre desaparecerá de la lista y no volverá a usarse, como ocurrió con Janet, Gilberto, Katrina, Mitch, Wilma, Andrew y otros.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx

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