Naturaleza Maya
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Publicado en los diarios Por Esto!
Lunes 7 de mayo de 2007

IMPACTO AMBIENTAL
La península de Yucatán y los tornados
Juan José Morales

Por lo general, la gente piensa que en México no hay tornados, y que el que el 24 de abril de 2007 devastó la ciudad de Piedras Negras en la frontera con Estados Unidos fue un fenómeno excepcional, y no faltan quienes lo atribuyan al cambio climático.

Mapa de riesgos de tornado en Norteamérica, de The National Geographic Society (1998). Como se ve, la península de Yucatán está considerada como zona de riesgo mediano, aunque no se tienen registros de ninguno realmente destructor.

La realidad, empero, es que en México sí ocurren tornados, sólo que con poca frecuencia y rara vez alcanzan gran intensidad. Incluso, el Manual de Diseño de Obras Civiles de la Comisión Federal de Electricidad de 1993 los menciona, aunque señala que son “eventos de baja ocurrencia que sólo se presentan en pequeñas regiones del norte del país” y que hay poca información sobre ellos.

El mapa de riesgos de tornado en Norteamérica, elaborado por la National Geographic Society en 1998, sin embargo, señala que en México son susceptibles de sufrir tales meteoros no sólo el norte de Coahuila, donde se encuentra Piedras Negras, sino también la mayor parte de Yucatán y Quintana Roo, así como el norte de Campeche y pequeños sectores de Veracruz y Puebla. Esto resulta lógico ya que los tornados se forman generalmente en la zona de transición entre las masas de aire polar y tropical, entre los 20º y 50º de latitud.

Hasta donde sabemos, la única investigación de gran envergadura acerca de los tornados en nuestro país es el de Jesús Manuel Macías Medrano, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, CIESAS, quien lo publicó en su libro "Descubriendo tornados en México. El caso del tornado de Tzintzuntzan", por referencia a uno que estudió con especial detalle, ocurrido en esa población de Michoacán.

Macías precisa que los tornados ocurren en México con relativa frecuencia, pero oficialmente no son reconocidos como tales y el uso de diferentes términos locales para designarlos hace que pasen inadvertidos. Es muy común referirse a ellos como “trombas”, denominación que si bien en sentido estricto se refiere a los remolinos tipo tornado que se forman sobre el mar —también conocidos como mangas—, se emplea de manera bastante ambigua para referirse a una tormenta con lluvia y viento muy fuertes. Otros términos con que se llama a los tornados en México son “víbora de agua”, "culebra de agua", "culebra de lluvia" "culebra" o "víbora" a secas, manga de agua, turbonada, remolino, torito, ojo de buey, torbellino, vórtice, cola de nube y huracán.

La investigación abarca tornados ocurridos en Michoacán, Veracruz, Jalisco, Oaxaca, estado de México, Hidalgo y Tabasco. Hay también registros, recopilados por la empresa ERN Ingenieros Consultores, de otros que afectaron poblaciones de Chiapas, Guerrero y Tamaulipas.

En fin, los tornados no son del todo ajenos a México, y no sólo se presentan en el norte del país sino también en otras regiones. Por fortuna, no son frecuentes y sólo excepcionalmente alcanzan fuerza suficiente para causar graves daños.

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