Naturaleza Maya
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Publicado en los diarios Por Esto!
Lunes 4 de septiembre de 2006

IMPACTO AMBIENTAL
El polvo del Sahara y nuestro clima
Juan José Morales

Muchos de los problemas ambientales que hemos estado padeciendo en los últimos tiempos, como sequías, brotes de marea roja y blanqueamiento de los arrecifes coralinos, pueden deberse a la llegada hasta la zona del Caribe y el Golfo de México de grandes masas de fino polvo levantado por las tormentas en el desierto del Sahara en África, y transportadas a través del Atlántico por los vientos alisios. Así lo sostiene el doctor en ciencias Eugenio Mojena, investigador en la Sección de Satélites del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba.

Las partículas de polvo son muy ligeras debido a su pequeñísimo tamaño —menos de cien milésimas de milímetro de diámetro— y eso permite que las corrientes convectivas, de aire cálido y ascendente, las eleven hasta alturas de cinco a siete kilómetros. Ahí las nubes de polvo son atrapadas por las corrientes atmosféricas, que las llevan ya sea hacia el norte —hasta la península ibérica y las islas británicas en Europa— o hacia el oeste, dentro de los vientos alisios, hasta el Caribe y el Golfo de México.

Según Mojena, este fenómeno se da especialmente de mayo a agosto, pero sobre en junio y julio llegan las mayores concentraciones de polvo sahariano al continente americano. En las imágenes de satélites son claramente visibles y al nivel del suelo tienen la apariencia de bruma, aunque no se trata de vapor de agua sino de masas de aire muy seco, con sólo un 3% de humedad.

Debido a sus características físicas —explica el científico cubano—, los diminutos granos de polvo reducen el tamaño de las gotas de lluvia e inhiben la formación de las llamadas nubes de desarrollo vertical, los cúmulonimbos, que se extienden desde cerca del nivel del suelo hasta miles de metros de altitud y son las que provocan lluvias intensas. Así, cuando hay demasiado polvo en la atmósfera, disminuyen las posibilidades de lluvia y se dan episodios de sequía.
También, al entorpecer el desarrollo de esas grandes nubes, el polvo interfiere en el desarrollo de tormentas tropicales y huracanes, ya sea dificultando su formación o impidiendo que se fortalezcan. Sobre este punto, Mojena señala que en la activa temporada de huracanes 2005, hubo un lapso de más de diez días de calma ciclónica en el Atlántico, que coincidió con la presencia de grandes masas de polvo.

Por otro lado, como ese polvo de los desiertos de África contiene hierro, sílice y sal, puede incrementar la salinización de los suelos. Y por su contenido de nutrientes, fertiliza las aguas marinas y propicia la aparición de la llamada marea roja, que consiste en la proliferación de ciertos organismos llamados dinoflagelados que son tóxicos para los peces y otros animales y los matan también por asfixia al acumularse en sus branquias.

Se cree igualmente que las más de 120 especies de hongos y bacterias hasta ahora identificadas en el polvo pueden tener consecuencias sobre la salud humana y ocasionar enfermedades respiratorias y gastrointestinales, aunque hasta ahora no se han acopiado evidencias concluyentes.

Por último, dice Mojena que diversos estudios científicos han revelado una relación entre el polvo procedente del Sahara y el llamado blanqueamiento de los corales. Este fenómeno —que usualmente se ha atribuido a un aumento en la temperatura de las aguas— consiste en que los corales pierden las algas microscópicas embebidas en sus tejidos, las cuales les dan su color y son fundamentales para sus procesos vitales, pues les suministran nutrientes y aprovechan los desechos del metabolismo del propio coral.

Aunque el transporte de polvo desde África hasta América a través del Atlántico es un fenómeno natural y ha venido ocurriendo durante cientos de miles o millones de años, en el curso del último medio siglo se ha incrementado por lo menos diez veces, dice el científico cubano. Por ello sus efectos ya empiezan a ser notorios y es necesario prestar mayor atención a este problema, antes de que sus consecuencias se hagan más graves.

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