Naturaleza Maya
Contáctenosmail
 
   
 

Publicado en los diarios Por Esto!
Lunes 20 de agosto de 2007

IMPACTO AMBIENTAL
Una nueva escala para los huracanes
Juan José Morales

Los meteorólogos ya han comenzado a considerar necesario establecer una nueva escala de potencia de los huracanes que permita predecir su capacidad destructiva y no solamente indique sus características físicas. En efecto, la de Saffir-Simpson que se emplea actualmente, y que va del 1 al 5, se basa en la presión atmosférica en el ojo, la velocidad del viento y la altura de la marea de tempestad, o sea la elevación de las aguas marinas sobre su nivel medio a consecuencia del empuje del viento.

Pero estos factores por sí solos no dan un panorama completo de lo violento y destructivo que puede ser el fenómeno. Es necesario también, por ejemplo, tomar en cuenta el área que abarca, así como la distancia hasta la cual se extienden los vientos más fuertes para estimar la magnitud del daño que causará. Igualmente, en las zonas costeras la devastación de un huracán depende en gran medida de las inundaciones debidas a la marea de tempestad.

La escala de Saffir-Simpson, por no demás, no toma en cuenta un factor muy importante: la lluvia. Un huracán relativamente débil pero con una copiosa precipitación pluvial puede causar daños mucho más graves que otro con vientos más potentes pero que descargue poca agua sobre la zona. El caso del famoso Katrina es muy ilustrativo: si bien llegó a ser de categoría 5 ++la máxima en la escala++ ya había disminuido a 3 cuando entró a tierra. Pero las inundaciones que ocasionó, tanto por su marea de tempestad como por sus lluvias, ocasionaron casi dos mil muertes y pérdidas materiales por 81 mil millones de dólares, convirtiéndolo así en el huracán más costoso y mortífero en la historia de Estados Unidos.

Otro huracán que resultó extraordinariamente catastrófico y letal fue el Mitch, en 1998. Aunque sus vientos alcanzaron los 290 kilómetros por hora la mayor devastación se debió a las copiosas lluvias que dejó caer durante días mientras sus extensas formaciones de nubes se movían lentamente sobre Centroamérica y que causaron inundaciones, deslaves e impetuosas avenidas de los ríos, con un saldo superior a diez mil muertos y la destrucción de carreteras, puentes y hasta poblados completos. De igual manera, las lluvias causadas por los restos del huracán Stan en 2005 ++ya degradado a simple depresión tropical++ causaron enormes pérdidas en Chiapas y Guatemala.

También es de señalarse que, como ocurrió con Katrina en Nueva Orleans, cuando Wilma pasó sobre Cozumel y Cancún ya no era muy potente, pero se desplazaba con tal lentitud que los vientos estuvieron machacando sin cesar durante casi tres días completos, y ello multiplicó sus efectos destructivos. Asimismo, durante su lento avance dejó caer en 72 horas más lluvia que la normal en todo un año, y el resultado fueron extensas inundaciones.

La escala de Saffir-Simpson fue establecida en 1969 por Herbert Saffir, un ingeniero consultor, y el Dr. Bob Simpson, entonces director del Centro Nacional de Huracanes de los Estados Unidos a petición de la Organización Meteorológica Mundial, que deseaba tener un instrumento de evaluación adecuado para medir los daños estructurales causados por los huracanes en las construcciones. Ha sido útil para dar al público en general una idea de la magnitud y peligrosidad de esos fenómenos, pero al paso del tiempo se ha visto que ya no resulta del todo satisfactoria.

En cierto sentido, la situación es similar a la que en su momento se presentó con la vieja escala de Mercalli usada para medir la magnitud de los terremotos, la cual se basaba en los daños causados por el sismo. Obviamente, los daños eran mayores en lugares con edificios viejos, construcciones endebles, casas de adobe y otras construcciones vulnerables, aunque la sacudida no fuera muy severa. Por eso se le reemplazó con la escala de Richter, que mide la aceleración del terreno durante el terremoto.

Así, tal vez la familiar escala de Saffir-Simpson pronto pase al baúl de los recuerdos, sustituida por otra más adecuada a la situación actual.

Atras
 
   
>