Naturaleza Maya
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Publicado en los diarios Por Esto!
Lunes 23 de enero de 2006

IMPACTO AMBIENTAL
La Luna, Sicigia y el chikinik
Juan José Morales

Como ahora existe una preocupación generalizada por los efectos del calentamiento global de la atmósfera, es natural que, a la vista de la inundación marina ocurrida en San Felipe y Río Lagartos, en el noreste de Yucatán durante el norte de la semana pasada, se hayan dado algunos comentarios en el sentido de que esa gran elevación en el nivel del mar y su consiguiente avance sobre la costa, puede ser resultado de cambios en el clima.

En realidad, aunque no se trata de algo muy común, este tipo de inundaciones marinas es normal en la costa yucateca y se debe a una combinación de fuertes vientos, mareas de considerable amplitud y alteraciones en la veloz y caudalosa corriente marina que corre a lo largo del litoral.

Normalmente, esa corriente —que proviene del Caribe y después de recorrer el Golfo de México da origen a la famosa Corriente del Golfo o Gulf Stream— se mueve sin impedimentos de este a oeste. Normalmente también, los vientos soplan en esa misma dirección o bien proceden del norte, el noreste o el sureste, con lo cual no solamente no interfieren con la corriente sino, por lo contrario, la favorecen al impulsarla. Pero a veces, como sucede en la temporada de nortes, hay un viento poco usual que viene del noroeste o del oeste. Se le conoce en maya como chi’kin’ik o chikinik y se dice que hay que cuidarse de él, porque puede causar enfermedades. Esta idea obedece a que es un viento húmedo y frío, asociado con lluvias, lloviznas y un descenso de temperatura, a veces bastante brusco, debido al avance de masas de aire frío que provienen de Canadá y los Estados Unidos.

Como el chikinik sopla en dirección opuesta a la corriente, tiene como efecto frenar su avance. El agua, al no poder avanzar con su velocidad normal, va acumulándose y subiendo de nivel. Si esa situación se da alrededor de la luna llena o nueva, el ascenso en el nivel del mar puede llegar a ser considerable, pues es en esos días cuando se registran las mareas máximas, o de Sicigia, como les llaman los oceanólogos. Esta palabra, Sicigia, o Zicigia, es un término astronómico que describe la situación en que el Sol, la Tierra y la Luna —o algún planeta— se encuentran alineados, como ocurre en la luna llena, cuando el Sol queda de un lado de la Tierra y la Luna en el lado opuesto, o en la luna nueva, cuando Sol y Luna están del mismo lado de nuestra planeta. Dado que las mareas se deben a la atracción gravitacional del Sol y de la Luna, en esas posiciones las fuerzas de los dos astros se suman. Por ello tanto la pleamar o marea alta como la bajamar o marea baja alcanzan sus máximos en esos días.

Si el chikinik se presenta en ese período de mareas vivas, durante la pleamar el agua puede llegar a niveles inusualmente altos. Y como la costa norte de la península es muy baja —por lo general de no más de un metro sobre el nivel medio del mar— el ascenso de la marea, aunado a un fuerte oleaje causado por el propio chikinik puede hacer que el agua penetre en tierra hasta gran distancia. Por otro lado, las lagunas costeras que tienen una amplia comunicación con el mar, como es el caso de la ría de Lagartos o de la laguna de Yalahau en Holbox, también suben de nivel debido a la marea. Así, además de la intrusión de agua desde el mar, puede haber una inundación por la retaguardia, del lado de las lagunas. De hecho, eso a veces ocurre en Holbox, donde las aguas provenientes de ambos lados de la isla llegan a unirse en las áreas más bajas de la población.

Las inundaciones de la semana pasada en San Felipe y Río Lagartos fueron resultado de ese fenómeno. No se trata, por lo tanto, de algo que pueda considerarse extraordinario o anómalo, o que indique un cambio en el clima y no hay que preocuparse o dar crédito a especulaciones o versiones supuestamente científicas.

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