Naturaleza Maya
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Publicado en la revista Cancunissimo N° 185
Septiembre de 2008

ESTA TIERRA NUESTRA
Mi reencuentro con la vicaria
Juan José Morales

Hace poco, al leer un artículo sobre la importancia de proteger y conservar la flora silvestre ya que en ella puede haber especies de utilidad médica, me topé con la foto de una pequeña planta originaria de la remota isla de Madagascar, a la cual se ponía como ejemplo porque de ella se aislaron sustancias químicas usadas ahora en el tratamiento de la leucemia y el linfoma de Hodgkin.

Tan pronto vi la imagen, sentí volver a la infancia y me dije: esta florecilla la conozco. En el artículo se daba únicamente su nombre común en inglés, rosy periwinkle. Pero tras una rápida búsqueda encontré su nombre científico, y una indagación bibliográfica me llevó a comprobar que era la misma planta con que mi madre embellecía el patio de nuestra casa en Progreso, Yucatán. Vicaria le llamaba, y la cultivaba en dos variedades, con flores rosadas y blancas.

Esta es la vicaria, Catharanthus roseus. Es una planta herbácea pero puede alcanzar 80 centímetros de altura.

Efectivamente —aunque para los habitantes del litoral peninsular resulta muy familiar pues desde hace mucho se acostumbra sembrarla en las viviendas— es oriunda de Madagascar, de donde fue llevada a muchos lugares del mundo. También se le encuentra en la vegetación silvestre de las dunas costeras —o lo poco que queda de ella—, ya que se ha naturalizado. Es decir, se propagó al medio natural y ahora crece espontáneamente, como las plantas nativas de la región.

En la clasificación botánica a la vicaria se le conoce como Catharanthus roseus. Popularmente también se le llama teresita en otros lugares de México. Como planta ornamental es muy apreciada ya que no requiere mayores cuidados, necesita poca agua y se da muy bien incluso en suelo arenoso con un mínimo de nutrientes. Pero lo que la hace especialmente importante desde el punto de vista científico es que sus hojas y raíces contienen ciertos alcaloides, principalmente vinblastina, vincristina, serpentina y ajmalicina. Los dos primeros —que se extraen de las hojas— inhiben el crecimiento de las células cancerosas y desde hace tiempo se utilizan en la industria farmacéutica para elaborar medicamentos contra la leucemia que —según la literatura médica han llegado a prolongar hasta en un 90% la vida de niños enfermos, y contra el linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer no muy común que ataca el sistema linfático y es particularmente difícil de tratar porque se propaga con facilidad por todo el cuerpo, incluso el hígado y los pulmones.

Acercamiento a la flor de vicaria. Tiene cinco pétalos y de ella se extraen alcaloides usados en la manufactura de medicamentos contra la leucemia. El látex de los tallos es tóxico.

La serpentina y la ajmalicina, que se encuentran en la raíz, se emplean por su parte en la manufactura de hipotensores, es decir, compuestos que disminuyen la presión arterial. El valor que alcanzan todos esos productos llega a cifras considerables. Tan solo de uno de ellos, contra la leucemia, una sola empresa farmacéutica transnacional tuvo en 2000 ventas superiores a 115 millones de dólares. Ninguno de esos —y otros— alcaloides de la vicaria ha podido producirse sintéticamente. Tienen que extraerse de la planta. Aunque sobra decir que a los cultivadores y recolectores se les paga una bicoca por la materia prima.

La vicaria se ha venido utilizando desde hace mucho en medicina popular, tanto en los países de donde es originaria, como en aquellos en los que fue introducida. Se le atribuyen propiedades contra la diabetes, el control de hemorragias y la cicatrización de llagas. Las flores, maceradas, también se emplean en la preparación de lavados y fomentos para aliviar afecciones de los ojos. En pruebas realizadas por investigadores cubanos se ha visto que realmente ayuda a controlar los niveles de glucosa en la sangre y por tanto podría ser efectiva contra la diabetes, aunque hasta ahora no se han obtenido medicamentos basados en ella.

Pero, curiosamente, fue en el curso de estudios de este tipo que científicos canadienses descubrieron fortuitamente las propiedades anticancerosas de la vicaria. Al administrar extractos de la planta a ratones de laboratorio, encontraron que la concentración de leucocitos o glóbulos blancos en su sangre disminuía marcadamente. Como la leucemia se caracteriza precisamente por una multiplicación incontrolada de leucocitos, idearon utilizarla contra ese padecimiento.

En fin, así me reencontré con la vicaria, que fue por muchos años parte del ambiente familiar de mi niñez y de la cual nunca imaginé en aquel entonces que posee propiedades tan especiales. Ahora la miro con otros ojos.

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