Naturaleza Maya
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Publicado en los diarios Por Esto!
Lunes 14 de enero de 2008

IMPACTO AMBIENTAL
El kanzacam, un cacto de nuestras costas
Juan José Morales

Por lo general se piensa que los cactos crecen solamente en los desiertos, no en regiones selváticas como la península de Yucatán. Sin embargo, aquí, en nuestras costas, tenemos varias especies de ese tipo de plantas, algunas de ellas endémicas. Es decir, que no existen en ningún otro lugar del mundo más que aquí. La razón por la cual existen cactos en la franja costera del norte peninsular, es que cae muy poca lluvia en comparación con el sur de la península, y por otro lado, en las proximidades del mar los fuertes y constantes vientos y la alta salinidad ambiente hacen que las plantas se vean sometidas a condiciones de escasez de agua comparables a las de zonas áridas.

Uno de los cactos endémicos más notables de la península es el que en maya se conoce como kanzacam y en la clasificación científica se denomina Pterocereus gaumeri, llamado así en honor del naturalista norteamericano George Franklin Gaumer (1850-1929), quien residió en Yucatán y realizó importantes investigaciones sobre la flora y la fauna de la región.

A la izquierda, un ejemplar de kanzacam en un jardín botánico. Alcanza hasta 7 ú 8 metros de altura. Derecha, sus flores.

Este cacto, que alcanza hasta ocho metros de altura, es del tipo que los botánicos llaman columnar, porque se desarrolla verticalmente con pocas ramas. Crece únicamente en la selva baja caducifolia de la zona costera, en una franja de unos 15 km de ancho desde Sisal hasta Ría Lagartos. Florece de enero a mayo, con un máximo en marzo, y las flores, de color crema o verde amarillento con olor un tanto desagradable, se abren por las noches, de manera que son polinizadas por murciélagos, polillas y otros animales nocturnos.

Es muy escaso. Se encuentran sólo unos 100 individuos adultos por hectárea y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo considera amenazado de extinción. Por ello está sujeto a protección especial conforme a la norma oficial mexicana 059-2001.

Tiene un crecimiento muy lento. Eso, además del reducido número de ejemplares y su baja tasa de reproducción, hace que sea una especie muy vulnerable. Por ello, aparte la protección legal —que prohíbe extraerla o destruirla— se requieren medidas para garantizar su conservación y evitar que las alteraciones ambientales reduzcan sus poblaciones. Y para planear cómo protegerla, es necesario estudiarla en su medio ambiente. De aquí la importancia de la reciente investigación realizada por Martha Méndez, Alfredo Dorantes, Gabriel Dzib, Jorge Argáez y Rafael Durán, del Centro de Investigación Científica de Yucatán, acerca de la germinación y crecimiento en condiciones naturales de esta especie durante la primera etapa de su vida, la cual fue publicada en el Boletín de la Sociedad Botánica de México.

Por lo demás, a conservarla puede contribuir su propagación para emplearla como planta ornamental, sobre todo en las residencias de la zona costera. Después de todo, es una especie rara y muy llamativa, que no requiere muchos cuidados y por ser esbelta y de crecimiento vertical, ocupa poco espacio, de modo que puede plantarse aún en espacios reducidos.

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