Publicado en el diario Por Esto!
Lunes 21 de julio de 2008
IMPACTO AMBIENTAL
El sikil-té y los biocombustibles
Juan José Morales
Según informó PORESTO! el pasado 6 de junio, la empresa norteamericana Global Clean Energy Holdings y el grupo yucateco Lodemo, propietario de gasolinerías, han comprado más de dos mil hectáreas en la zona de Tizimín “para —dice la nota— cultivar la planta Jatropha curcas, árbol endémico de la península cuyos frutos producen un aceite a partir del cual se puede hacer biodiesel.”
Este árbol, que más bien es arbusto —normalmente alcanza de 1 a 8 metros de altura, aunque puede llegar a 20 metros—, se conoce en maya como sikil-té. En otros lugares de México se le denomina piñón, piñoncillo, coquito o coquillo, y en náhuatl tempate, que puede traducirse como "medicina de la boca", por referencia a que la savia se emplea para curar erupciones bucales.
Originario de México y Centroamérica, el sikil-té fue llevado desde hace siglos a muchos lugares del mundo, principalmente para usarlo como cerca viva, ya que el ganado no lo come por su contenido de sustancias tóxicas. Pero también se aprovecha el aceite extraído de sus semillas, que puede emplearse como combustible en lámparas o estufas, para fabricar jabón o como materia prima en diversos procesos industriales. Ahora, ante el brutal encarecimiento del petróleo y el auge de la producción de biocombustibles, se han multiplicado los planes para establecer plantaciones destinadas a la producción de biodiesel mediante un proceso de modificación química del aceite, el cual ya durante la Segunda Guerra Mundial en Africa se empleó, sin modificación alguna, como sustituto del diesel.
En México, desde hace cinco años, Jorge Martínez Herrera, Alma L. Martínez Ayala y Silvia Evangelista Lozano, investigadores del Departamento de Biotecnología del Centro de Desarrollo de Productos Bióticos del Instituto Politécnico Nacional, han venido estudiando el sikil-té, y señalan que como posible fuente de biodiesel tiene varias ventajas importantes. En primer lugar, su adaptabilidad. Crece casi en cualquier tipo de suelos, desde el nivel del mar hasta 1 600 metros de altitud, y lo mismo en zonas donde apenas caen 300 milímetros de lluvia al año, que en zonas con precipitaciones superiores a 1 800. En segundo término, porque desde el primer año es posible aprovechar las semillas, y los rendimientos van en ascenso gradualmente hasta el quinto año, cuando se estabilizan. En tercer lugar, porque tiene un periodo productivo de más de 40 años. Otra ventaja, es que la pasta residual después de extraer el aceite es muy rica en proteínas y puede utilizarse como alimento para animales. Aunque no directamente, sino previa detoxificación, ya que contiene sustancias venenosas. De hecho, toda la planta debe manejarse con cuidado, pues corteza, fruto, hojas, raíces y madera contienen cianuro, y las semillas un alcaloide, curcina, en extremo tóxico.
Pero, a reserva de lo que opinen los expertos, no creo que establecer plantaciones de sikil-té para producir biodiesel sea la mejor opción. En zonas como la de Tizimín, puede esperarse un promedio anual de producción de semillas de cinco toneladas. Esto es, diez mil toneladas en las dos mil hectáreas que se planea sembrar. De esas diez mil toneladas, se obtendrán cuatro mil de aceite. Ignoro cuántos litros de combustible rendirán, pero es evidente que para tener una producción acorde con la demanda regional, habría que ampliar muchísimo la superficie cultivada. Corremos el riesgo, entonces de sustituir enormes extensiones de vegetación natural y variada con monocultivos de esta planta, como los que proyectan las transnacionales petroleras. En Indonesia se planea establecer una plantación “experimental” de 100 mil hectáreas. En la India los planes son para 40 millones de hectáreas. Y ya sabemos que en el trópico las plantaciones de una sola especie acarrean muchísimos problemas. Más bien pienso que deberíamos cultivar sikil-té para emplear el aceite en la fabricación de productos de más alto valor, como barnices o lubricantes especiales. En cualquier caso, se trata de un proyecto que implica serios riesgos ambientales, y debería ser objeto de amplio y profundo análisis.
Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx