Naturaleza Maya
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Publicado en el diario Por Esto!
Lunes 10 de marzo de 2008

IMPACTO AMBIENTAL
Los tiburones amenazados
Juan José Morales

Hay malas noticias sobre tiburones. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, la UICN, acaba de agregar doce especies a la lista de estos escualos considerados en peligro, elevando así el total a 126. Y de esa docena de especies, casi todas existen en aguas de la península de Yucatán, aunque no sólo aquí sino en general en los mares tropicales del mundo.

Ente ellas puede mencionarse a dos especies de cornuda o tiburón martillo, la Sphyrna zygaena y la Sphyrna lewini, que alcanzan sus buenos cuatro metros de longitud. Igualmente se considera en peligro al tiburón de seda, jaquetón o tabasqueño Carcharhinus falciformis, que usualmente mide unos tres metros y al cual suele encontrarse en aguas profundas.

También fue añadida a la lista la famosa tintorera o tiburón tigre Galeocerdo cuvier, cuyos nombres comunes se deben a las manchas negras que presentan los ejemplares juveniles en todo el cuerpo y que en los adultos se convierte en franjas o bandas transversales claramente marcadas, como las de un tigre.

Otra especie que corre peligro de extinción si continúa siendo pescada en exceso, es el tiburón toro Carcharhinus leucas, al cual en la región se conoce igualmente como tiburón chato, gambuso o xmoa. Llega a tres metros y medio de longitud y abunda en aguas peninsulares. De hecho, es uno de los que en mayor cantidad se capturan comercialmente en la zona de Isla Mujeres en Quintana Roo. De acuerdo con un estudio de los biólogos Martha Basurto, Edith Zárate y Gabriel Escobedo, del Centro Regional de Investigación Pesquera de Puerto Morelos, este tiburón puede ser el más peligroso del área tropical y es el tercero más temible a nivel mundial. Hay muchos ataques registrados a personas, pues es un típico habitante de las zonas costeras. Además, tolera un amplio rango de salinidad, lo cual hace que penetre en bahías y lagunas costeras.

Otra de las especies notables catalogadas como peligrosas que fueron incorporadas a la lista de la UICN, es el alecrín o mako Isurus oxyrinchus, un bello animal de unos cuatro metros de longitud, cuerpo alargado, cabeza puntiaguda y largas aletas pectorales, azul oscuro metálico en el dorso. Después del gran tiburón blanco, este tiburón es el segundo más mencionado en ataques a embarcaciones y es muy agresivo al ser capturado con anzuelo y arpón. Pero son raros los ataques a buceadores y nadadores, pues aunque a veces incursiona en aguas bajas, por lo general merodea en mar abierto lejos de la costa.

Este es el problema de los tiburones: su mala fama. Mucha gente no se preocupa por su posible extinción porque los juzga un peligro para el ser humano y cree que por ser eficientes depredadores afectan las existencias de peces de importancia comercial. Pero ambas ideas son falsas. Los casos de muerte o lesiones por ataques de tiburón en aguas peninsulares durante los últimos 50 años pueden contarse con los dedos de una mano y sobran dedos. Y como depredadores los tiburones son benéficos, ya que eliminan a grandes depredadores de peces y mariscos. Su desaparición, o una sensible reducción de sus poblaciones tendría serias consecuencias en la ecología de los océanos.

Sin embargo, se les sigue pescando en exceso, a veces tan sólo para cortarles las aletas, que tienen gran demanda y alcanzan altos precios en Asia como delicadeza gastronómica. En general, dice la IUCN, los tiburones son muy susceptibles a la sobrepesca porque la mayoría de las especies crecen con lentitud, alcanzan tardíamente la madurez sexual y tienen pocas crías. Incluso los más prolíficos tienen una tasa de reproducción muy baja en comparación con la mayoría de las especies de peces.

De modo, pues, que no hay que protegerse de los tiburones —que en realidad no significan una amenaza— sino protegerlos a ellos.

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