Publicado en el diario Por Esto!
Lunes 26 de marzo de 2007
IMPACTO AMBIENTAL
Nuestro murciélago pescador
Juan José Morales
La noticia —difundida por la Agencia France Presse y publicada el pasado viernes 24 en Por Esto!— de que en el noroeste de Perú fue descubierto un raro murciélago en peligro de extinción, podría hacer pensar que se trata de una nueva especie o que sólo habita en esa región de Sudamérica. Pero en realidad el animal en cuestión, conocido popularmente como murciélago pescador y científicamente como Noctilio leporinus, era conocido por los zoólogos desde mucho tiempo atrás y está ampliamente distribuido en América Latina, desde el sur y sureste de México hasta Uruguay y el norte de Argentina, así como en las islas de las Antillas, aunque no es muy abundante. No se le había observado, sin embargo, en la vertiente occidental de los Andes, y la noticia de France Presse se refiere al hecho de que una expedición científica de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, localizó en la reserva ecológica de Tumbes, en el noroeste peruano, esta y otras especies de mamíferos que nunca habían sido registradas en la región.
Y en cuanto a que se halle en peligro de extinción, el famoso Libro Rojo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza no lo enlista en esa condición. Simplemente señala que podría verse amenazado en el futuro, que uno de los principales factores de riesgo sería la destrucción de la vegetación a orillas de lagos y embalses, en la cual se refugia, y que por ahora hay que estar atento a cambios en su población y tomar medidas preventivas en caso necesario. Pero actualmente no se halla en peligro y en algunos lugares incluso se ha visto beneficiado por la construcción de presas.
Al Noctilio leporinus lo tenemos en la península de Yucatán. El nombre de murciélago pescador se debe a que se alimenta principalmente con pequeños peces, aunque también come cangrejos, camarones, alacranes y otros invertebrados. Sus presas las atrapa con los largos dedos de las patas, que están rematados por fuertes uñas ganchudas y puntiagudas, como garras, y los animales acuáticos los detecta con su refinado y muy preciso sistema de radar cuando afloran ligeramente en la superficie del agua. Para ello, por supuesto, el agua tiene que estar muy tranquila, casi como espejo. Si hay olas, ese método de localización no funciona. Por eso a este murciélago no se le encuentra en mar abierto, sino en esteros, rías, lagunas, bahías, cenotes, ciénagas y aguadas.
Es bastante grande. Con las alas plenamente extendidas, abarca fácilmente 40 centímetros y puede llegar a medio metro. Los machos alcanzan un peso de entre 90 y 100 gramos y las hembras menos. Es de color óxido anaranjado o amarillento, aunque en otras regiones su coloración varía. El término leporinus en su nombre científico alude a que tiene hendido el labio superior, como una liebre o un conejo. Además, tiene a los lados de la boca pliegues de la piel que le han valido en inglés el nombre de murciélago bulldog, por su semejanza con este perro.
Un observador atento puede reconocerlo por sus patas largas y robustas y sus alas estrechas y puntiagudas, así como por su vuelo ágil, batiendo las alas lenta y acompasadamente. Gran parte del tiempo se mantiene volando a ras de agua, mete los dedos en ella, se eleva, da la vuelta, regresa al mismo sitio, investiga en otro lugar, y así constantemente. Otra característica que ayuda a identificarlo es que muchas veces vuela en pequeños grupos que maniobran insistentemente por algunos minutos sobre un lugar y luego se dirigen a otro para proseguir la búsqueda de alimento.
Cuando atrapa a un pez, se lo lleva a la boca y lo mastica, pero no lo traga de inmediato sino que lo almacena en una especie de bolsas, llamadas abazones, que tiene dentro de los cachetes. A veces los abazones le quedan tan hinchados y distendidos con los peces así guardados, que la piel se vuelve semitransparente. Finalmente, se cuelga de una rama y mastica calmadamente el alimento, para tragarlo.
Usualmente caza sólo de noche, aunque puede comenzar a hacerlo antes de que se oculte el Sol y prolongar sus correrías hasta poco después del amanecer. Si se encuentra usted a la orilla de alguna ciénaga, laguna o estero y cree ver murciélagos pescadores, puede atraerlos fácilmente para observarlos más de cerca. El procedimiento consiste en arrojar piedrecillas al agua, o golpear ligeramente la superficie con una vara. Al advertir el chapoteo, los murciélagos creerán que se trata de un pez y se acercarán a investigar. Así podrá usted ver de cerca a este singular miembro de la fauna del Mayab, uno de los pocos murciélagos pescadores del mundo.

Estampilla de la isla de Montserrat, en las Antillas Menores, que muestra a un murciélago pescador Noctilio leporinus en plena caza.