Publicado en el diario Por Esto!
Sábado 26 de abril de 2008
Impacto ambiental
El kixpachoch, alfiletero ambulante
Juan José Morales
Algunos lectores preguntan qué significa kixpachoch, palabra que aparece en mi dirección de correo electrónico (kixpachoch@yahoo.com.mx). Es el nombre maya del puercoespín tropical. Este animalillo lleva por apelativo científico Coendou mexicanus y no hay que confundirlo con el puercoespín norteño o ursón canadiense, Erethizon dorsatum, que habita Canadá, Estados Unidos y el Norte de México y es ampliamente conocido a través de libros, reportajes y documentales. Uno y otro pertenecen a géneros y especies totalmente diferentes.

La foto, cortesía de Andre Lachance, de la universidad canadiense de Western Ontario, permite apreciar el aspecto y tamaño del kixpachoch.
Nuestro puerco espín se distribuye por las zonas tropicales de ambos litorales de México, la península de Yucatán y Centroamérica hasta el extremo Norte de Sudamérica. Es menor que el del Norte: entre 36 y 52 centímetros, más unos 44 a 49 de la cola. Resulta así aproximadamente del tamaño de un gato bien crecido. Difiere del norteño por sus hábitos. Este último es básicamente terrestre, aunque sube a los árboles. El tropical, en cambio, pasa la mayor parte del tiempo en lo alto de los árboles, donde encuentra los frutos, yemas tiernas, hojas carnosas, bulbos, cortezas y madera muy blanda con que se alimenta. Casi nunca baja al suelo. Es también muy raro verlo activo a la luz del día. Sus andanzas son casi siempre nocturnas. Otra diferencia es que el kixpachoch tiene cola prensil.
La semejanza entre ambas especies se debe sólo a que tienen el cuerpo cubierto de púas o espinas, que son cerdas modificadas, muy duras, rígidas, largas y puntiagudas, que pueden clavarse profundamente en el cuerpo de un atacante. Además, en toda su longitud poseen numerosas barbillas dirigidas hacia atrás, como la lengüeta de un anzuelo o una flecha, de modo que es muy difícil y doloroso sacarlas, ya que al tirar hacia atrás las barbillas se abren y desgarran la carne.
Pero aunque ambas especies son semejantes por tener el cuerpo cubierto de espinas, se distinguen por el tamaño y la abundancia de ellas. El ursón las tiene en gran número, bastante largas —hasta doce centímetros— y le cubren prácticamente todo el cuerpo, inclusive la cola. Son especialmente abundantes en el lomo y la cola y constituyen una defensa formidable que pocos depredadores se atreven a desafiar, ya que con sus fuertes coletazos el puerco espín las hace hincarse en su adversario.
En cambio, el kixpachoch no tiene tantas espinas ni tan largas. De hecho, son bastante más cortas y en algunas partes del cuerpo tan pequeñas que la pelambre casi las cubre. Por otro lado, carece de púas en la cola, ya que serían un impedimento para sujetarse con ella a las ramas. Por ello le brindan poca protección y más que para defensa, le sirven como camuflaje, ya que son blancas en la base y negras en la punta.
Esta especie ha sido poco estudiada. En primer lugar porque se trata de una especie tropical, y los investigadores y el dinero para la ciencia escasean en las naciones del trópico. En segundo lugar, porque sus hábitos nocturnos y arborícolas hacen muy difícil observarlo en el medio ambiente natural. Pero, hasta donde se sabe —como no se le caza ni por su carne ni por su piel—, todavía es relativamente abundante, aunque sólo ahí donde hay densa vegetación arbórea. Si la selva es arrasada, no puede sobrevivir.
Y para el final dejamos la etimología: kixpachoch —que en maya sería k’i’ixpaachooch— proviene de las palabras k’i’ix, espina, paach, espalda, y ooch, zorro, tlacuache o zarigüeya: zorro de espalda espinosa.