Fecha de publicación
lunes 14 de mayo de 2007
IMPACTO AMBIENTAL
Los efectos llegaron ya
Juan José Morales
De los efectos del calentamiento global se habla generalmente como algo que ocurrirá en un futuro más o menos distante. Pero la realidad es que sus consecuencias ya se están sintiendo en muchos lugares del mundo y en muchas actividades económicas, inclusive algunas fundamentales para la vida humana, como lo es la agricultura.
De acuerdo con un estudio publicado en el número del 16 de marzo de la revista en línea Environmental Research Letters, el ligero aumento en la temperatura media de la Tierra registrado entre 1981 y 2002 Ha ocasionado en todo el mundo una disminución de 40 millones de toneladas —con un valor estimado en cinco mil millones de dólares— en la cuantía de las cosechas de trigo, maíz, cebada, sorgo y soya. Estos cultivos, que ocupan el 40% de las tierras cultivables del planeta, son la base de la alimentación humana. Proporcionan el 55% de las calorías de origen vegetal y el 70% de los alimentos para pollos, cerdos, vacas y otros animales.
La investigación fue encabezada por David Lobell, del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de los Estados Unidos, y Christopher Field, director del Departamento de Ecología Global de la Institución Carnegie, también de los Estados Unidos. En ella se subraya que el descenso en la producción de esos granos no parece ser casual ni deberse a otros factores, sino que todos los indicios apuntan a que guarda relación directa con el ascenso en la temperatura media de la Tierra.
Esa conclusión se basa en el análisis comparativo de los rendimientos por hectárea en cada uno de los años comprendidos entre 1961 y 2002 según las estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la FAO. Se encontró una correlación bastante clara entre mayores temperaturas y menores rendimientos. También se halló una correspondencia inversa entre temperatura y lluvia. Es decir, a mayor temperatura media, menor cantidad de lluvia, lo cual naturalmente influye sobre la agricultura.
En términos generales, dicen los autores del estudio, la producción de granos básicos responde negativamente al calentamiento global.
Señalan igualmente que si bien el impacto del cambio climático es relativamente pequeño respecto a los aumentos de producción logrados gracias a los avances tecnológicos en el mismo período, esos resultados demuestran que ya la agricultura está resintiendo el calentamiento.
Podríamos añadir, por lo que a México se refiere, que ya los investigadores de la UNAM y otras instituciones nacionales han advertido que las adversas condiciones climatológicas derivadas del aumento de temperatura —con sus episodios de sequía— provocarán una reducción considerable en la superficie de tierras laborables aptas para los cultivos maiceros de temporal, así como una disminución en los rendimientos por hectárea. Valdría la pena profundizar en este punto, para determinar si esos pronósticos ya se están cumpliendo.
Parafraseando aquel pegajoso cha cha cha que decía “los marcianos llegaron ya”, podríamos decir que “los efectos llegaron ya”. El calentamiento global ya está dejando sentir sus consecuencias en forma de una disminución en la producción de alimentos básicos.
Desde luego, esto no significa que nos encontremos al borde de una catástrofe inevitable. Los problemas que empiezan a manifestarse pueden, si no evitarse o resolverse del todo, al menos paliarse en gran medida mediante cambios en las técnicas agrícolas, la introducción de nuevas variedades de granos resistentes a la sequía y otras medidas por el estilo. Pero ello exige un trabajo de investigación científica y tecnológica que no se está haciendo, o que no se realiza en el grado necesario. Y ciertamente, hay que actuar cuanto antes, sin escatimar recursos para esas investigaciones, pues se trata de un asunto en el cual van de por medio nada más ni nada menos que la vida de cientos de millones de personas —entre ellos varios millones de mexicanos— que podrían morir como resultado de hambrunas generalizadas.