Fecha de publicación
lunes 17 de diciembre de 2007
IMPACTO AMBIENTAL
El Artico y nuestro clima
Juan José Morales
El Artico está calentándose más intensamente que el resto de la superficie del planeta, según reveló una investigación científica publicada en la revista de la Unión Geofísica de Estados Unidos. Y aunque eso podría parecernos totalmente ajeno, puede tener serias consecuencias para el clima en muchos lugares del mundo, pues no hay que olvidar que tanto las corrientes marinas como las masas de aire provenientes de la región ártica determinan las condiciones meteorológicas a miles de kilómetros de distancia, inclusive en las zonas tropicales.
El clima de la península de la Baja California en México, por ejemplo, se rige por una corriente fría que se mueve a lo largo de la costa occidental de Norteamérica desde el mar de Behring. Y los frentes fríos que durante el invierno afectan las costas de Tamaulipas, Veracruz y Tabasco y la península de Yucatán y provocan los nortes, se deben a masas de aire continental que vienen desde la proximidad del Artico.
El estudio, dirigido por el oceanólogo Michael Steele, de la universidad del estado norteamericano de Washington, hace un análisis de las temperaturas registradas en el Océano Artico durante los últimos cien años, y mostró que a partir de 1995, y especialmente desde 2000, han estado aumentando considerablemente, a la vez que se reduce la extensión de la capa de hielo marino.
Históricamente, la temperatura media del agua en el Artico durante el verano ha sido de un grado bajo cero (no se congela debido a su alto contenido de sal). Pero este año fue de 4 grados sobre cero, o sea 5 grados sobre lo usual, en el área comprendida entre Alaska y Siberia, en el extremo norte del Pacífico.
Un primer resultado de ello es que el proceso de congelación del agua, que normalmente se inicia en septiembre al finalizar el verano en esa región, se demoró dos meses en varias zonas.
Al ser el agua ártica más cálida —relativamente hablando—, obviamente las corrientes marinas le transmitirán más calor a la atmósfera y habrá cambios en el clima de las regiones por donde pasan. Serán también diferentes las condiciones meteorológicas a corto plazo, sin que por ahora pueda preverse con exactitud qué cambios ocurrirán.
Lo más preocupante de todo esto es que si bien el problema parece haber comenzado porque el calentamiento climático provocó una sensible reducción en la extensión del casquete de hielo y nieve del Artico, ahora tiene todos los visos de estar convirtiéndose en un proceso autosostenido e irreversible capaz de alterar profundamente el clima en una gran parte del mundo.
Al haber una mayor superficie de aguas abiertas, libres de hielo y expuestas a la radiación solar, el océano puede absorber mayor cantidad de energía térmica durante el verano. Luego, a la llegada del invierno, ese calor adicional tiene que disiparse en la atmósfera para que se inicie el proceso invernal de congelación del mar. Por lo tanto, la capa de hielo — que refleja la luz del Sol— es menos extensa y más delgada y en el siguiente verano se derrite antes de lo normal, el agua comienza a absorber calor más temprano que de costumbre, con lo cual hay mayor calentamiento oceánico, y así sucesivamente, año tras año, en una especie de círculo vicioso.
En fin, cada día se acumulan nuevas evidencias de que el calentamiento global es una realidad y está teniendo serias consecuencias.